Empezaré señalando que la seguridad total no existe en ningún ámbito, por ello hoy más que nunca la seguridad de la comunidad representa una serie de retos. Una comunidad típica engloba individuos, grupos humanos y organizaciones tan diversas en sus comportamientos, aspiraciones y costumbres que muchas veces dificultan las coordinaciones en el tiempo y momento adecuados. Garantizar la seguridad en la comunidad, combatir el crimen, y disminuir efectivamente las amenazas requiere muchos niveles de coordinación y una estructuración adecuada y efectiva en las respuestas ante situaciones que afecten la integridad de los miembros de la comunidad.

El comportamiento tradicional de las comunidades es entregar la responsabilidad de su seguridad a las autoridades locales, con la idea de que éstas cumplirán efectivamente este encargo ya que son pagadas por los mismos contribuyentes o trasladar el 100% a terceros que en algunos casos son informales. Este es un error muchas veces fatal, puesto que el boom poblacional indetenible y el hacinamiento cada vez mayor en los centros urbanos nos permite observar que ante cualquier problema social sea inflación, corrupción, narcotráfico o conflictos sociales de cualquier índole, los primeros efectos se reflejan en un aumento de la criminalidad, que actúa cada vez con más impunidad y violencia. Ante el desorden social causado por factores políticos, económicos o sociales, son los elementos mas vulnerables de la sociedad los que se convierten en sus enemigos.

Las bondades tecnológicas

Es muy fácil señalar a los elementos públicos de seguridad como los principales responsables de mantener la seguridad. La realidad es que hay muchos otros actores, incluyendo diversas organizaciones públicas, negocios privados, y principalmente las comunidades, que juegan un rol importante en mantener a una ciudad segura.

La pregunta que surge es cuál es el “éter” que une a todos los actores en una estrategia realmente efectiva, cómo logramos la integración real de todos los elementos antes mencionados para lograr el objetivo de minimizar los riesgos de los individuos y las familias, quienes son el objetivo supremo de nuestra civilización actual.

La tecnología es un componente integral de todo lo que hacemos diariamente. Nos ayuda a vivir y a trabajar, en seguridad nos permite garantizar en gran medida nuestros aeropuertos, bancos e instalaciones críticas, por lo que es lógico integrar a la tecnología en la seguridad de las comunidades. Además integrando inteligentemente a la tecnología en la prevención, involucramos una plataforma altamente efectiva y de bajo costo.

Existe un consenso en la comunidad científica que nos identifica como una civilización del tipo cero, es decir las más básica en la escala del astrofísico ruso Nikolai Kardashov, debido a que aún obtenemos nuestra energía de fósiles (carbón, petróleo) y que mantenemos un feudalismo (expresado ahora en nacionalidades) que hacen difícil la coordinación a nivel global; aunque ahora en estos tiempos y gracias a la tecnología estamos presenciando las manifestaciones iniciales de una sociedad más evolucionada, del tipo uno en la misma escala.

Las manifestaciones aludidas son la Internet, que nos une en tiempo real en una comunidad global, como los eventos deportivos globales que nos conecta a la comunidad global, las naciones unidas que representan un foro global. Para resumir, estamos presenciando cómo la tecnología nos está permitiendo una conectividad global que ofrece multitud de soluciones ante problemas milenarios.

La conectividad para la seguridad de las comunidades

La disponibilidad actual de dispositivos GPS, tecnología móvil, sensores, big data y su convergencia en plataformas disponibles para los usuarios, está creando la oportunidad para que los gobiernos, locales y nacionales, desarrollen mejores servicios, mayor responsabilidad y transparencia y se integren con su comunidad como una sola fuerza ante las organizaciones e individuos criminales.

La nueva tendencia global de construir comunidades interconectadas e inteligentes (smart communities), permitirá a los ciudadanos reaccionar organizadamente contra el crimen y la delincuencia, además de orientar y en algunos casos forzar a los gobiernos a que actúen de manera rápida y efectiva ante información y datos que les brinda la comunidad, indicándoles dónde ocurren los eventos delictivos, quién es la víctima, y con qué frecuencia se dan estos eventos en sitios geolocalizados.

Para acceder a este tipo de información, anteriormente se debía gastar en costosos estudios que implicaban muchas veces tiempos prolongados que no ofrecían una visión actualizada de la situación en seguridad, ya que ésta es dinámica y muchas veces cambia de foco en función a parámetros sociales o efectivas o inefectivas prácticas de las fuerzas de seguridad que las combaten.

Ahora que hemos mencionado que las herramientas para mejorar la seguridad en la comunidad nos las ofrecen la tecnología, la pregunta es: ¿cómo hacemos para que la comunidad adopte estas herramientas? Aquí es donde veremos en los próximos años si desde los gobiernos surge la respuesta para entregarle estas herramientas a su comunidad o si ésta las adopta para entregárselas a sus gobiernos. Mi apuesta es por lo segundo, por lo que deberán aparecer liderazgos desde las comunidades que puedan empujar la adopción de las herramientas tecnológicas y a los gobiernos a aceptar estas soluciones nacidas desde las mismas comunidades.

Finalmente hoy no sólo hablamos de proteger nuestros patrimonios o bienes, sino de cuidar nuestra integridad física o la vida propia, los invito a reflexionar si hoy la seguridad es un gasto o una inversión.

vía: http://www.seguridadenamerica.com.mx/noticias/articulos/14293/la-seguridad-no-es-un-gasto-sino-una-inversiOn

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